viernes, 8 de octubre de 2010

Capítulo 17: "Confusiones"

-¿Don? ¿Que haces acá? Te dije que quería estar sola…– le dijo Meryl cuando lo vio de pie en la puerta de su habitación del hotel –déjame explicarte...- le dijo el –¿como encontraste el hotel? Vete- Meryl no lo quería ver –cariño… tenemos que hablar- le decía Don –quiero estar sola, entiéndelo- ella iba a cerrar la puerta, Don la abrió y entró en la habitación, ella cerró la puerta, los dos estaban callados.

Meryl fue la primera en hablar -¿por que hablabas con ella tan cerca?- le preguntó -trataba de sacármela de encima- le dijo Don -¿y por que la besaste?- Meryl continuaba su interrogatorio -yo no la bese, fue ella…- “excusa común de hombre”- pensó Meryl -pero no te opusiste al beso- le dijo ella -¡si me opuse, es que no lo entiendes! Te amo Meryl no necesito a otra mujer, tu eres la única- Don estaba desesperado -ya basta, me estas lastimando. Vete- Meryl no quería perdonarlo -cuando me busques no estaré- Don camino hacia la puerta -¿que quieres decir?- le pregunto ella sin entender -que cuando me busques será tarde porque estaré con otra- le dijo el intentando ponerla celosa -¿que?- pregunto Meryl pero Don no le explicó mas nada y se fue del hotel, en realidad se fue a su habitación porque estaba en el mismo hotel que ella, aunque Meryl no lo sabia.

Meryl se quedo confundida, trataba de asimilar lo que Don le había dicho “No puede hacerme esto…” pensaba “el no es esa clase de hombre.”

-¿Ma, en donde estas? Al fin atiendes el maldito teléfono…- Meryl hablaba por teléfono con su hija –¿Louisa?- le pregunto ella –si mama, ¿quien mas?- su hija estaba enojada con ella –cuida el vocabulario- le dijo Meryl –oh, por favor… te he llamado treinta y ocho veces, papa te buscaba. Dime donde estas- insistía Louisa –estoy con tu padre- mintió Meryl –¿con papa?- pregunto su hija –si- Meryl seguía mintiendo –¿en casa? No mientas mama… papa se fue de viaje. ¿Que pasa entre ustedes?- Louisa sospechaba que algo estaba mal. Meryl se dio cuenta de todo, enseguida supo lo que Don quería. El ni siquiera le había dicho que iba a buscar a Meryl en ese viaje.

Abrumada, Meryl salio del hotel, fue a hacer compras, una hora mas tarde regreso, llamo a Don por teléfono y no la atendió. No tuvo mejor idea que llamar a Pierce, necesitaba hablar con alguien, y allí, en Malibú no tenía a nadie mas que a el y a Don, no estaba bien y lo que Don le había dicho la había dejado peor.

Meryl se encontró con Pierce en la playa, fue vestida con unas calzas y una remera, unos lentes de sol para tapar sus ojeras y su cara sin maquillaje y un sombrero para tratar de que nadie la reconociera, solo Pierce. Al llegar a la playa el estaba sentado en la arena. Se acerco a el, puso su mano en el hombro de Pierce y se sentó a su lado –hola- lo saludo –¿como estas, Meryl?- le pregunto el sonriendo –no muy bien- le dijo ella, lucia triste -¿qué pasa?- Pierce le pregunto –Don- le dijo ella mirando hacia otro lado -¿Don? ¿que pasó?- le pregunto el, Meryl observaba a otro lado, Don estaba de pie en el bar que estaba en la playa mirándola, Meryl instantáneamente miro a Pierce y lo beso, un beso actuado pero beso al fin, Pierce confundido se deshizo de ella y la miro entre enojado y confundido, Meryl miró hacia donde estaba Don de nuevo, y Pierce quiso ver que estaba mirando, enseguida se dio cuenta de todo –Meryl…-le dijo, ella no lo escuchaba, solo miraba a Don –perdón- le dijo a Pierce, al fin lo miro. Don se estaba acercando a ellos -perdón- le dijo ella de nuevo y se puso de pie, corrió hacia su esposo, Don se detuvo y ella también quedando los dos muy cerca, Meryl se saco el sombrero y los lentes de sol, lo miro a los ojos –parece que te tomaste enserio lo de la otra mujer…- le dijo el –yo…yo…- ella no sabia que decir –tu, ¿que?- le pregunto él, Meryl se encogió de hombros -nada- le dijo -¿que hacías con este tipo, Meryl?- le pregunto Don, comenzaba a enojarse –nada- contesto ella, Don le agarró el brazo fuertemente -¡¿que hacías con él?! Dímelo Meryl, porque…

sábado, 31 de julio de 2010

Capítulo 16: "Te necesito pero prefiero estar sola"

“Mary, debe ser el décimo mensaje que te dejo, ¿en dónde estas? Tenemos que hablar, por favor… vuelve… te amo” Meryl estaba escuchando los mensajes que le había dejado Don en el buzón de voz, tenia un dolor de cabeza que la estaba matando y una resaca que parecía que no desaparecería en días -¡Dios!- grito y se tiro sobre la cama agarrándose la cabeza, llamo al servicio para que le llevaran el desayuno y unas aspirinas, mientras tanto trato de recordar lo que había hecho el día anterior.
-no podemos, Meryl- recordó que le dijo Pierce, y recordó como el la miraba con esos ojos azules, profundos, luego a su mente llego una imagen que no hubiera deseado recordar, comenzó a llorar desesperada, tomo su teléfono y marco a Pierce, necesitaba saber que había pasado –Pierce, dímelo todo, ¿lo hemos hecho? ¿Que paso? No recuerdo nada…- le dijo desesperada –hey, hey, tranquila, no hicimos nada- le dijo el -¿Qué paso? ¿Por qué yo me acuerdo de nosotros besándonos en mi habitación? Dime que es solo un sueño…- Meryl lloraba desconsolada –bueno, nos hemos besado, si, pero nada mas, tranquila, no llores- el trataba de tranquilizarla –¡¿como me pides eso?! ¡Yo no puedo hacer estas cosas! ¡Estamos casados!- le gritaba Meryl –no hemos hecho nada, yo sabia que luego te arrepentirías, mira lo que ha pasado por solo un beso, si hubiéramos hecho algo mas… no me quiero ni imaginar como te hubieras puesto- le dijo el -¡loca, loca hubiera estado, como ahora!- luego de hablar un largo rato con Pierce, paso del llanto a las risas en un instante, terminó agradeciéndole y el le dijo que hable con su esposo.
Meryl se dio una ducha, luego, en bata, recibió su desayuno, tomo su jugo, su café y las aspirinas, no comió nada y se vistió. Se puso unos jeans, una camisa larga y sandalias chatitas en los pies, salio con su cabello mojado tirado hacia un costado y fue a la playa. Después de caminar un rato y de pensar decidió llamar a Don -¡Mez! ¿Donde estas? Perdóname, vuelve por favor- el atendió y no la dejo ni hablar –te amo, Mary- estaba desesperado, Meryl había comenzado a llorar, Don le decía Mary solo cuando estaba enojado o cuando le hablaba tiernamente, y ahora la necesitaba –por favor cariño… dime donde estas, iré a buscarte- le decía el -¿estas llorando?- le pregunto al notar los sollozos de ella, Meryl trato de calmarse –estoy en… en Malibú- le dijo al fin –¿en Malibú? ¿Que haces allí?- le pregunto –tome el primer avión que pude para alejarme, perdóname, Don… perdóname por todo- Meryl seguía llorando –tranquila Mez, perdóname tu… yo nunca quise nada con Lorraine- se disculpo el –lo se, te amo… y te necesito- le decía ella -¿volverás a casa?- le pregunto el –estoy confundida, no se que haré… necesito estar sola pero también te necesito a ti- le dijo ella con un deje de tristeza –cariño, te necesito, por favor no me hagas esto…- Don estaba mal, estaba triste –regresa… te amo, te amo Mary, por favor, estoy muriéndome… no quiero que esto termine… –yo nunca he dicho que esto terminará- Meryl le dijo seriamente –entonces vuelve ya- Don la quería a su lado -tal vez regrese en dos o tres días- le dijo ella luego de la insistencia de el.
La llamada de Meryl había sido para peor, aunque por momentos parecía que la convencía de que regrese, y por otros parecía que estaba más lejos que nunca, Don tenía la esperanza de que vuelva. Pero no fue así, ella se negó y el la necesitaba y ella solo quería estar sola, aunque le había dicho que lo necesitaba también, no lo convencía. Quería tenerla a su lado, y por culpa de ese maldito beso con Lorraine todo estaba mal. Tenían que hablar bien. Don estuvo todo el día con una idea en la cabeza, pero se decía a si mismo que si lo hacia, Meryl se enojaría mas. Termino poniendo en marcha la idea, el plan, y saco pasajes para ir a Malibu cuanto antes. Sorprendería a su esposa.

sábado, 17 de julio de 2010

Capítulo 15: "Explicaciones y..."

-Lorraine, tengo esposa e hijos, y tu… también- le decía Don muy cerca de ella –oh dios- Meryl se llevo su mano derecha tapándose la boca sorprendida, no podía creer lo que estaba viendo, salio corriendo de allí, Don se estaba besando con “la tal Lorraine” –¡estas loca!- le dijo el sacándosela de encima –tu no trajiste a tu esposo, pero esta Meryl- le dijo –oh, si, Meryl… es un idiota- le dijo Lorraine –ni se te ocurra volver a decirle algo a mi esposa- le dijo Don y la dejo sola. Volvió a la sala donde estaban todos charlando, y pregunto si habían visto a Meryl, no la encontraba, se fue hacia fuera, Meryl estaba parada en la entrada fumando, cosa que hacia siempre que tenia algún momento de estrés o algo parecido, lo miro fulminante –dame las llaves del auto- le dijo ella, Don se las entrego sin decir nada, Meryl abrió la puerta del auto y se subió –Mez, por favor… no paso nada, esta loca- le decía el –no me importa, yo vi muy bien- le dijo ella y se fue de allí, Don volvió a entrar a la cena y se disculpo yéndose a su casa detrás de Meryl con el primer taxi que en e encontró. Al llegar ella estaba sentada en el porche, hacia mucho calor, fumaba otro cigarrillo, el se dio cuenta de todo, ella los había visto “esa estupida de Lorraine” pensó el -¿ora vez fumando? No hace ni diez minutos que te fumaste un cigarrillo…- le dijo Don como retándola, el detesta el cigarrillo, Meryl no le respondió –te dije que no paso nada- le decía el -¿y que es lo que vi entonces?- le pregunto ella con lagrimas en los ojos –Lorraine me tomo por sorpresa- le dijo el –si, seguro…- Meryl no le creía –¡maldición! ¡¿Por que nunca me crees?! ¿No entiendes que no me interesa estar con otra?- le decía el desesperado. Meryl no le pidió explicaciones, ni nada, se levanto y fue hacia adentro, subió a su habitación, se desvistió y se acostó a dormir, Don no se fue a dormir, se quedo tomando un poco de whisky y apareció en la habitación cerca de las cuatro de la mañana, Meryl estaba dormida, el se recostó sin molestarla y durmió. Al otro día, Meryl se despertó muy temprano, busco el próximo vuelo que salía hacia algún lugar para relajarse, pensaba que se avecinaba otro distanciamiento y eso le dolía mucho, el próximo avión era con destino a Malibu, acepto ir allí aunque no le gusta el sol, pero si la playa. Don no se enteró de nada, durmió hasta las dos de la tarde, para esa hora Meryl estaba volando, la busco en la casa cuando se levanto, pero no estaba, intento llamarla al celular pero no atendía, se preocupo pero dejo pasar las horas. Eran las siete de la tarde y ella no estaba en casa, ya le había dejado varios mensajes en el contestador, llamo a sus hijos pero ninguno sabia nada. Para esa hora, Meryl estaba en el hotel, yendo hacia la playa…

-…vaya a saber donde está Don ahora, seguro revolcándose con esa…- decía Meryl –no digas eso Meryl, no pienses eso- le dijo Pierce, llevaban mas de dos horas charlando, era ya de noche y Meryl ya había tomado demasiado –vamos Meryl, te tengo que llevar a tu hotel- le dijo Pierce –no quiero- le decía ella mientras el la ayudaba a ponerse de pie, habían quedado muy juntos, Meryl lo beso, Pierce se separo bruscamente –vamos- le dijo –no, no- le suplicaba ella -¿Qué quieres entonces?- le pregunto el –te quiero a vos, bésame otra vez, vamos Pierce- le decía Meryl –estamos casados Meryl- le decía el –Don es un idiota y tu esposa te ama tanto que te perdonara-le dijo ella, y a pesar de que estaba borracha, tenia razón. Bastó una sola suplica mas para que el cayera en la tentación, la beso salvajemente hasta quedar sin respiración –¡basta!- dijo de repente y se separo –mmm… Brosnan- le decía ella totalmente borracha acercándose a el –basta Meryl, no podemos hacer esto, vamos que te llevo a tu hotel, no puedes andar así por la calle- le decía Pierce molesto mientras la sostenía del brazo con fuerza -¡déjame, me voy sola!- le dijo ella zafándose, pero no se fue hacia el hotel, regresó hacia la playa y se sentó cerca de la orilla, Pierce fue detrás de ella –perdón Meryl- le dijo el poniendo una mano en el hombro de ella –vete- le decía Meryl –no te necesito- Meryl lloraba, el se sentó a su lado y al verla llorar tanto la abrazo –hey, no llores…- le decía Pierce –Meryl, tu esposo te ama, y debe estar preocupado por ti, tendrías que llamarlo…- le dijo Pierce, ella se separo y lo miro a los ojos, su cara estaba enrojecida a causa del llanto y el poco maquillaje que tenia se había desvanecido por las lagrimas –soy horrible- le dijo ella –no Meryl, ¿por qué dices eso?- le pregunto Pierce sorprendido –ningún hombre me quiere, mi esposo esta con otra, y tu… no se- le decía ella –eres hermosa- le dijo Pierce –no cualquier hombre se contendría de poseerte como yo para no hacerte daño…- le dijo el mirándola dulcemente, Meryl lo miro extrañada y después reacciono a sus palabras y lo abrazó –gracias- le dijo.

martes, 13 de julio de 2010

Capítulo 14: "¿Casualidad?"

El avión llego a destino, había tomado el primero que consiguió, el calor era agobiante, y si, ¡estaba en Malibu! Justo ella que no le gustaba el calor, y menos quemarse.
Lo primero que hizo fue buscar un hotel, se hospedo en el “Malibu Beach Inn”, dejo sus cosas, y se cambio de ropa ya que había salido de New York con pantalones largos, zapatos y una remera, ahora se había puesto un vestidito hasta las rodillas y unas sandalias, ya que había llevado de todo en su valija..
Como el hotel esta ubicado frente a la playa, salio a pasear un poco, a despejar su mente. Eran las seis de la tarde y no había mucha gente, se quito sus sandalias y dejo que el agua acariciara sus pies, camino un largo trecho por la orilla y luego se sentó, era un hermoso atardecer imposible de perderse, un paisaje espectacular. Dejo que el agua llegase hasta casi sus rodillas estirando sus piernas y se quedo allí un buen rato “nunca vi algo tan hermoso desde Grecia” pensaba ella “extraño a Don”.
Estuvo mas de media hora sentada allí, alejada de la gente, de pronto sintió a alguien cerca suyo -¿Meryl?- la persona se había posicionado detrás de ella y puso una mano en su hombro, la saco de sus pensamientos “¡que voz tan sexy!” pensó ahora ella, en cierto punto la recordaba de algún lado, era muy masculina –¿mmm?- se dio vuelta frunciendo sus labios haciendo una mueca sexy –hey, Meryl, ¡¿como estas?!- le pregunto el –¿que haces por aquí?- el seguía preguntando –¡Pierce!- le dijo ella en casi un grito, sorprendida, se puso de pie con la ayuda de el -¡pero que sorpresa!- le decía ella mientras besaba su mejilla y lo abrazo –lo mismo digo- le dijo el –que raro verte aquí- le dijo Pierce –que coincidencia, diría yo- le dijo ella –creí que no te gustaba la playa- le dijo el –estas en lo correcto, bueno, un poco me gusta, pero fue el primer vuelo que conseguí, y bueno, era hacia acá- le dijo ella -¿viaje por trabajo?- le pregunto el, ella encogió sus hombros y agacho la cabeza como una pequeña niña –oh, perdona, no debo entrometerme- se disculpo el –será mejor que vuelva a casa, es tarde- le dijo Pierce –no, esta bien, Pierce, no te entrometes, estoy aquí no por trabajo, sino porque necesitaba un tiempo- le dijo ella -¿quieres tomar algo?- le pregunto ella –hace mucho que no hablamos- le dijo –si, claro, sería un placer- acepto el, caminaron unos metros hacia unas mesas de un bar cercano sobre la playa mientras charlaban -¿te parece bien acá?- le pregunto el –si, si, genial- le dijo Meryl. Se sentaron allí, pidieron algo para tomar –un jugo- le dijo Pierce a la moza –yo algo con alcohol- pidió Meryl –¿con alcohol? ¿Tan temprano?- pregunto Pierce –si, ¿te importa Pierce?- ella le buscaba pelea, como cuando filmaban Mamma mia –no, no, es tu decisión- se atajo el –bueno, enseguida les traigo todo- le dijo la moza a los dos –bueno, ¿qué tal tu vida Brosnan? ¡Tanto tiempo sin verte!- le pregunto Meryl –todo muy bien- le dijo el -¿tu esposa, los niños?- le preguntaba ella –bien, bien- decía el con una sonrisa -¿y tu?- le pregunto Pierce –yo, pues… bien- solo dijo ella -¿segura?- le pregunto el -bueno, pelee con Don, me fui de casa sin decirle, me tome el primer avión del que conseguí pasaje, y termine aquí, en Malibu- le dijo ella sonriendo pero con tristeza en sus ojos –y me lleve una grata sorpresa al encontrarte- agregó –oh, gracias- Pierce le decía, se quedaron en silencio, ella lo observaba, pero el miraba hacia el mar, Meryl no podía creer lo hermoso que era, mantenía, la camisa que llevaba con los primeros botones desabrochados lo hacia ver mas sexy, mantenía su bronceado tan particular como siempre, su pelo, ahora despeinado por la brisa que había lo hacia ver mas lindo todavía. El la miro –acá están sus pedidos- la moza llego a la mesa –gracias- dijeron ambos a la vez, la moza se fue, ellos tomaban sus tragos mientras se miraban profundamente a los ojos, parecían un par de enamorados “es hermosa” pensó el, y si, la veía tan bella, tan plena, con sus sesenta años, su vista recorrió todo el cuerpo de ella, se detuvo en su escote, sintió que ella se sonrojaba, desvió su mirada hacia la gente del lugar y luego de un rato la volvió a mirar -¿puedo preguntar algo?- le dijo el a Meryl –si querido- le decía ella mientras tomaba un poco de su bebida -¿que ha pasado, por que te peleaste con tu esposo?- le pregunto Pierce –¿tienes tiempo?- le pregunto ella –si, de sobra…- le decía Pierce –bueno, entonces te cuento…

domingo, 11 de julio de 2010

Capítulo 13: "40 vs. 60 "

Se preparaban para desayunar, Meryl y Don recién se levantaban después de una noche plena juntos, una hermosa noche. El teléfono sonó interrumpiendo su charla –yo voy- dijo Meryl y fue a buscarlos, atendió -¿Hola? ¿Quién habla?- pregunto –ohhh… ok, ya te paso, si, si. Adiós- dijo y le paso el teléfono a Don -¿Quién es?- pregunto el –una tal Lorraine- dijo ella –oh, ¡Lorraine!- el estaba sorprendido, tomo la llamada y Meryl solo pensaba en quien era Lorraine, que quería, y los celos la invadieron –hola Lorraine… ¿como estas? Yo bien, si… ¡que bueno! ¿Cuando? Seria genial, me encanta… bueno, si, adiós- Don termino de hablar, Meryl no le pregunto nada cuando regreso a la mesa, el le contó –ella es la chica con la que voy a trabajar en el proyecto- le dijo Don –ah…- a Meryl no le interesaba mucho –es joven, pero tiene experiencia- le decía el –ah… joven- decía Meryl –bien, ¿y se puede saber cuantos años tiene?- pregunto ella –cuarenta- le dijo Don, ¡¿para que?! –¿cuarenta años, joven? No decías lo mismo cuando yo tenia esa edad- le dijo Meryl con mala onda, Don no quería pelear así que no le respondió nada, y continuo tomando su café, mientras ella lo miraba -¿Qué quería?- le pregunto Meryl –me invitó… nos invito a una cena mañana. Todos los que fuimos a Europa y podemos ir con quien queramos- le dijo el –mmm… ¿y vas a ir?- le pregunto ella –si, ¿vendrás conmigo?- le pregunto Don –si, si- Meryl acepto –no me has contado del viaje...- le dijo ella -¿Qué quieres que te cuente? Todo el día reuniones…- le dijo el -¿Qué tal lo has pasado?- le pregunto Meryl –bien, aproveche para recorrer un poco, pero no pude hacer nada, tenemos que ir a pasar unos días- le decía el –esta hermoso Londres, Paris también- le dijo Don –si, iremos…- le dijo Meryl.
Los dos pasaron el resto del día separados ya que Don había ido a buscar unos bocetos a su estudio y a terminar trabajo, mientras Meryl preparaba todo porque Mamie iría a cenar junto a Ben, su novio. Por la tarde la llamo por teléfono –¡ma!- respondió Mamie –hola cariño, ¿como estas?- pregunto Meryl –bien, ma, ¿y tu?- pregunto Mamie –yo bien cariño, ¿vendrás esta noche?- le pregunto Meryl –si, pero Ben no puede, tiene un evento- le dijo su hija –ohh… si quieres lo dejamos para otro día- Meryl le ofreció aunque tenia ganas de verla –no ma, quiero cenar con ustedes, los extraño- le dijo Mamie –ay cariño, que bueno, quieres que te vaya a buscar?- le pregunto Meryl –bueno- le decía Mamie -¿a que hora?- pregunto –¿a las siete?- le dijo Meryl –ok, nos vemos, te quiero ma, adiós- le decía Mamie –te quiero hija, nos vemos- Meryl corto.
Faltaban unas horas para tener que ir a buscar a Mamie, Meryl pensaba en la cena con los escultores amigos de Don, no sabia que ponerse, tenia todo un guardarropas lleno, pero nada la convencía, quería sentirse bien, lucir bien, aparte estaría esa tal Lorraine, no sabia que pensar de ella, -¡cuarenta años joven!- se repetía. Estaba en su habitación, bajó, buscó las llaves del auto y salio, se compraría algo digno de usar en una competencia con una mujer veinte años menor que ella, eligió una pollera tubo alta azul con una camisa blanca con unos volados, y llevaría sus Louboutins, como siempre.
Era la hora de buscar a Mamie, salio del centro comercial y fue a buscarla -¡mamá!- le grito Mamie cuando la vio –hola mi vida- le dijo Meryl besándola y abrazándola –te extrañe ma, hace como dos semanas que no te veo- le dijo Mamie –ohh, cariño, yo también te extrañe… te extraño muchísimo- le decía Meryl –la casa esta tan vacía sin mis niños y tu padre no esta nunca- le dijo ella –ohh ma, cuando me necesites llámame que nos juntamos, vamos por ahí, al teatro, de compras, o para charlar- le dijo Mamie.
Hablaron un rato, y luego subieron al auto, Meryl manejo hasta la casa, al llegar Don estaba allí, Mamie lo saludo y estuvieron hablando los dos, ella se llevaba muy bien con su papá, pero mejor con su mamá. Meryl mientras tanto terminaba de preparar todo, cuando estuvo lista la cena, fueron al comedor y entre charla cenaron, Mamie se quedo en la casa hasta pasadas las doce de la noche, y luego Don la llevo a su casa porque a Meryl no le gustaba manejar de noche, menos sola.

martes, 6 de julio de 2010

Capítulo 12: "Lo mejor de nosotros"

-Hola- le dijo Meryl -¿Cómo estas Mez?- le pregunto Don –como puedo- le dijo ella. Hacia casi un mes que no se veían y se trataban como dos desconocidos, con total frialdad -¿Cómo estas tu?- le pregunto Meryl, pero Don ni respondió, no hizo falta, ella se había ido “cuanto la amo”- pensó Don mientras la observaba irse hacia su estudio.
La hora siguiente dentro de la casa, se convirtió en soledad, mientras que la siguiente parecía una pesadilla, cada uno estaba en su mundo y no se prestaban atención, Don se ocupo de desarmar sus valijas mientras Meryl trabajaba.
Mas tarde, Don bajo de su cuarto y fue a ver a Meryl -¿tienes un minuto para hablar?- jamás en los treinta años de matrimonio el había tenido que preguntarle si tenia tiempo para el –si, ¿que quieres?- le pregunto ella –quiero que dejemos todo esto de lado, Meryl- le dijo Don –hace casi un mes que no nos veíamos… te extrañe- el hizo una pausa –te amo- le dijo y finalmente Meryl hablo –creo que si llega a pasar otra vez algo así no lo soportaría- le dijo ella –te amo tanto, Don… no sabes lo que sufrí sin ti, no quiero separarme mas así- le decía ella abrazándolo –estuvimos por tiempos mas largos separados, y aguantaste- le dijo el –ya no aguanto mas- le decía Meryl –y menos si peleamos- le dijo ella –te has vuelto una flojita- le dijo Don –pero te amo así- le decía mientras recorría su cuello con besos hasta llegar a su boca, se besaron dulcemente por un largo rato hasta que el la levanto en sus brazos –bájame Don- le decía Meryl –ya no soy una chica de treinta años, soy una vieja con treinta quilos mas- le decía ella, don se comenzó a reír, Meryl siempre decía algo loco –serás una vieja, pero estas hermosa, y aparte eres mi viejita- le dijo el y subió las escaleras con ella a upas…
-¿Sabes….?- recién terminaban de hacer el amor y Don tenia ganas de molestarla -¿Qué cosa?- pregunto ella –que cuando te enojas, las reconciliaciones son geniales- le dijo el -¿Cuándo me enojo? Ja, mira quien habla… tu eres un celoso, pero así y todo te amo igual- le dijo Meryl –yo no soy tan celoso- dijo Don -¿que?- Meryl se largo a reír –me parece que Clooney te puso muy celoso- le dijo ella, Don no dijo mas nada, los dos estaban mirando el techo, ya no hablaban –Don…- le dijo ella girándose para el lado de el, el la miro de reojo -¿Qué pasa cariño?- le dijo acariciando la mejilla de ella -¿Por qué no me llamaste la noche de los oscars?- le pregunto –porque creí que era lo mejor después de discutir como discutimos…- le dijo el -¿lo pasaste bien en la fiesta?- le pregunto el –no, me hacías falta- le dijo Meryl y otra vez hubo un silencio –Mez…- le dijo el después de un rato -¿Qué Don?- pregunto ella -¿es verdad que no soportabas estar lejos de mi?- le pregunto –claro que es verdad, no sabes cuanto me hiciste falta, te amo, Don- le dijo ella y lo besó, volvieron a hacer el amor y terminaron los dos dentro de jacuzzi descansando, Meryl tenia su cabeza apoyada en el pecho de Don –tengo hambre- dijo ella –bueno, salgamos y preparo algo para cenar- le dijo Don –no quiero, quiero quedarme contigo- le decía Meryl caprichosa abrazándolo –vamos que tengo un regalo para ti- le dijo Don y salio del jacuzzi, se envolvió en una bata y ayudo a Meryl a salir -¿Qué regalo?- le pregunto ella –uno que compre para ti…- le dijo Don mientras iba hacia la mesita de noche, abrió el pequeño cajón y saco una caja –pero…- ella iba a decir algo cuando Don abrió la caja, había unos pendientes con incrustaciones de piedras hermosos –Don…- le dijo ella –gracias- le decía y le dio un beso -¿te gustan cariño? Pensé que serian lo mejor que te podía comprar, no se…- le dijo el –son preciosos, te amo- le dijo ella y Don la beso dulcemente –vamos a cenar algo- le dijo el -¿Qué te gustaría?- le pregunto a Meryl –emm… no se, yo cocino- le dijo ella –no, cocino yo- Don le decía mientras la abrazaba para bajar las escaleras –luego de ese regalo, creo que voy a tener que hacer mucho- le dijo Meryl y ambos se rieron –eres hermosa- le dijo el –y mas cuando te ríes- le decía mientras besaba su cabeza.

martes, 29 de junio de 2010

Capítulo 11: "Un obstáculo más para atravesar"

Dos años antes de tener a su adorada Louisa, Meryl perdió un embarazo ya avanzado, y si quedaba embarazada de nuevo le podía pasar lo mismo, por eso sentía tanto miedo cuando quedo embarazada por ultima vez.
Hacia muchísimo frío y Meryl llevaba su pancita de cuatro meses y medio muy bien, pero estaba la mayor parte del tiempo fatigada, se cansaba rápido y no podía jugar con Henry, Mamie y Grace, sus hijos, como lo hacia antes.
-Don, ¿me puedes llevar a comprar ropa antes de ir al medico?- le pregunto Meryl –si, ¿quieres ir ahora?- le dijo el, Meryl asintió –bueno, vamos- le decía Don mientras la ayudaba con su cartera, su saco y sus cosas.
Iban en su auto, Don conducía y Meryl estaba inquieta -¿Qué pasa cariño?- le pregunto el, ella no menciono que había estado toda la mañana con un malestar en el bajo vientre –nada- le dijo Meryl. Cinco minutos mas tarde llegaron al centro comercial, Meryl hizo unas compras acompañada por Don y regresaron al auto para ir a un control.
-Me siento mal- le dijo Meryl a Don -¿Qué tienes?- le pregunto el, Meryl no respondió y se tiro hacia atrás -oh dios, me duele, Don, me duele- decía ella mientras presionaba su panza –tranquila Mez, respira profundo- le dijo Don poniendo una mano en la panza mientras con la otra conducía, noto que estaba endurecida y se preocupo –no aguanto… ay, dios- Meryl sentía muchísimo dolor –ya llegamos, tranquila- le dijo Don y llegaron al centro medico, entraron los dos, el abrazaba a Meryl que estaba dolorida, el doctor Richardson los vio y se acerco -¿Qué pasa Don?- pregunto –se siente muy mal- le dijo el –vamos Meryl- le dijo Thomas ayudándola –espera afuera Don- le decía el medico mientras entraba al consultorio con Meryl –per…
Al revisarla, Thomas vio que Meryl tenia una mancha de sangre, le hizo un ultrasonido y supo que ya no se podía hacer mas nada, ella lloraba -¿esta bien mi bebe?- le pregunto –lo siento Mary, ya no hay bebé- le dijo Thomas, Meryl a penas escucho el “lo siento” que sentía que moriría, se quedo como estando en otro mundo, sus ojos bien abiertos inundados de lagrimas y su mano en su vientre –Rosie ve a ayudar a la señora Gummer- le dijo Thomas a la enfermera saliendo del consultorio.
-¡Thomas! ¿Y, esta todo bien?- Don le pregunto al verlo salir, el negó con su cabeza –lo ha perdido, lo siento amigo- le dijo el medico, Don estaba desesperado –quiero verla- decía –¿no podrían haber hecho algo?- le preguntaba –ella estaba bien...- le dijo Don -fue un aborto espontáneo, no se podía hacer nada- le explico Thomas.
Meryl jamás lloro, por lo menos frente a Don, nunca, ella pensaba que tenía que ser fuerte por sus hijos y su esposo. Pero un día, Don regreso de trabajar en su estudio de New York, los niños no estaba en casa porque iban al colegio y Meryl seguro estaba recostada haciendo reposo, ya que el medico le dijo que por lo menos por un mes no podía trabajar ni hacer esfuerzo, tenia que descansar física y mentalmente.
Ella misma le insistió a Don que vaya a trabajar, la primer semana de reposo no se lo pudo quitar de encima pero el luego accedió a dejarla sola, tal vez lo necesitaba.
Hacia diez días que había pasado todo, Don subió a su habitación y Meryl no estaba, escucho ruido en el baño, golpeo la puerta, seguro que se estaba duchando –cariño… estoy en casa… ¿puedo pasar?- le pregunto el, se escucho un “no” casi imperceptible, y entro igual -¡Meryl!- dijo sorprendido –¿que pasa amor?- le decía el mientras se acercaba, Meryl estaba dentro de la bañera, con sus manos cubriéndose la cara, lloraba –vamos, sal de ahí- le dijo el ayudándola a levantarse –estas helada- le decía mientras le ayudaba a ponerse su bata –ven- le decía mientras la abrazaba y caminaban hacia la cama, Don se sentó allí y recostó a Meryl apoyando la cabeza de ella sobre su pecho –no tengo que llorar- se repetía ella –llora para desahogarte- Don le decía –no les puedo hacer esto a ustedes- Meryl se lamentaba –a mi no me haces nada- le dijo el –te castigas tu sola por algo que paso porque nos tenia que pasar, ya habrá otra oportunidad…- Don la consolaba -iba a ser un hermoso niño- le decía ella -shh… no digas nada- le decía Don a punto llorar –tan hermoso como vos- ella hablaba entre sollozos, la semana antes de que pierda el embarazo que habían dicho que sería un varón, Meryl y Don habían comenzado a pensar el nombre y estaban preparando todo. Fue uno de los obstáculos mas dolorosos que tuvieron que atravesar –llora cariño, desahógate que te hará bien, hazlo por mí- le decía Don mientras la acunaba contra su pecho, Meryl lloraba sin parar.