martes, 29 de junio de 2010

Capítulo 11: "Un obstáculo más para atravesar"

Dos años antes de tener a su adorada Louisa, Meryl perdió un embarazo ya avanzado, y si quedaba embarazada de nuevo le podía pasar lo mismo, por eso sentía tanto miedo cuando quedo embarazada por ultima vez.
Hacia muchísimo frío y Meryl llevaba su pancita de cuatro meses y medio muy bien, pero estaba la mayor parte del tiempo fatigada, se cansaba rápido y no podía jugar con Henry, Mamie y Grace, sus hijos, como lo hacia antes.
-Don, ¿me puedes llevar a comprar ropa antes de ir al medico?- le pregunto Meryl –si, ¿quieres ir ahora?- le dijo el, Meryl asintió –bueno, vamos- le decía Don mientras la ayudaba con su cartera, su saco y sus cosas.
Iban en su auto, Don conducía y Meryl estaba inquieta -¿Qué pasa cariño?- le pregunto el, ella no menciono que había estado toda la mañana con un malestar en el bajo vientre –nada- le dijo Meryl. Cinco minutos mas tarde llegaron al centro comercial, Meryl hizo unas compras acompañada por Don y regresaron al auto para ir a un control.
-Me siento mal- le dijo Meryl a Don -¿Qué tienes?- le pregunto el, Meryl no respondió y se tiro hacia atrás -oh dios, me duele, Don, me duele- decía ella mientras presionaba su panza –tranquila Mez, respira profundo- le dijo Don poniendo una mano en la panza mientras con la otra conducía, noto que estaba endurecida y se preocupo –no aguanto… ay, dios- Meryl sentía muchísimo dolor –ya llegamos, tranquila- le dijo Don y llegaron al centro medico, entraron los dos, el abrazaba a Meryl que estaba dolorida, el doctor Richardson los vio y se acerco -¿Qué pasa Don?- pregunto –se siente muy mal- le dijo el –vamos Meryl- le dijo Thomas ayudándola –espera afuera Don- le decía el medico mientras entraba al consultorio con Meryl –per…
Al revisarla, Thomas vio que Meryl tenia una mancha de sangre, le hizo un ultrasonido y supo que ya no se podía hacer mas nada, ella lloraba -¿esta bien mi bebe?- le pregunto –lo siento Mary, ya no hay bebé- le dijo Thomas, Meryl a penas escucho el “lo siento” que sentía que moriría, se quedo como estando en otro mundo, sus ojos bien abiertos inundados de lagrimas y su mano en su vientre –Rosie ve a ayudar a la señora Gummer- le dijo Thomas a la enfermera saliendo del consultorio.
-¡Thomas! ¿Y, esta todo bien?- Don le pregunto al verlo salir, el negó con su cabeza –lo ha perdido, lo siento amigo- le dijo el medico, Don estaba desesperado –quiero verla- decía –¿no podrían haber hecho algo?- le preguntaba –ella estaba bien...- le dijo Don -fue un aborto espontáneo, no se podía hacer nada- le explico Thomas.
Meryl jamás lloro, por lo menos frente a Don, nunca, ella pensaba que tenía que ser fuerte por sus hijos y su esposo. Pero un día, Don regreso de trabajar en su estudio de New York, los niños no estaba en casa porque iban al colegio y Meryl seguro estaba recostada haciendo reposo, ya que el medico le dijo que por lo menos por un mes no podía trabajar ni hacer esfuerzo, tenia que descansar física y mentalmente.
Ella misma le insistió a Don que vaya a trabajar, la primer semana de reposo no se lo pudo quitar de encima pero el luego accedió a dejarla sola, tal vez lo necesitaba.
Hacia diez días que había pasado todo, Don subió a su habitación y Meryl no estaba, escucho ruido en el baño, golpeo la puerta, seguro que se estaba duchando –cariño… estoy en casa… ¿puedo pasar?- le pregunto el, se escucho un “no” casi imperceptible, y entro igual -¡Meryl!- dijo sorprendido –¿que pasa amor?- le decía el mientras se acercaba, Meryl estaba dentro de la bañera, con sus manos cubriéndose la cara, lloraba –vamos, sal de ahí- le dijo el ayudándola a levantarse –estas helada- le decía mientras le ayudaba a ponerse su bata –ven- le decía mientras la abrazaba y caminaban hacia la cama, Don se sentó allí y recostó a Meryl apoyando la cabeza de ella sobre su pecho –no tengo que llorar- se repetía ella –llora para desahogarte- Don le decía –no les puedo hacer esto a ustedes- Meryl se lamentaba –a mi no me haces nada- le dijo el –te castigas tu sola por algo que paso porque nos tenia que pasar, ya habrá otra oportunidad…- Don la consolaba -iba a ser un hermoso niño- le decía ella -shh… no digas nada- le decía Don a punto llorar –tan hermoso como vos- ella hablaba entre sollozos, la semana antes de que pierda el embarazo que habían dicho que sería un varón, Meryl y Don habían comenzado a pensar el nombre y estaban preparando todo. Fue uno de los obstáculos mas dolorosos que tuvieron que atravesar –llora cariño, desahógate que te hará bien, hazlo por mí- le decía Don mientras la acunaba contra su pecho, Meryl lloraba sin parar.

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